"A veces te preguntas¿Por qué a mí? ¿Tan débil parezco? ¿Soy yo como esos chicos de las películas a los que acosan? Intentas olvidarte de todas esas preguntas, borrarlas de tu cabeza con una goma de las buenas, pero es imposible, porque están escritas con rotulador permanente.Intentas poner la cabeza alta, para parecer fuerte, aguantando ese nudo en la garganta que ha permanecido allí horas y horas. A pesar de tu coraza aparente, ellos lo notan, ellos notan que eres débil, que estás pasando por un mal momento de tu vida, quizás el peor, y te atacan sin ningún escrúpulo. Intentas defenderte, y miras a tu alrededor para buscar caras amigas, caras que te ayuden a salir de ese aprieto, no provocado por ti y si ha sido así, involuntario.Les miras con cierto brillo en tus aterrorizados ojos, pero ellos responden encogiéndose de hombros, con superioridad, con indiferencia, sin ponerse en tu lugar. Otros, incluso, se ríen, no contigo, sino de ti Aquellos en los que habías llegado a confiar, habías llegado a pensar que podían llegar a ser buenas personas. Mientras tanto, él, al que todos ríen las gracias, al monstruo ese al que se le conoce por todo el instituto como "acosador", "agresivo" o "payaso"sigue apuñalándote por la espalda, y de frente, por todas partes. Te sientes como un globo de agua, un globo grande y bonito...Si no lo pinchas. Él es la aguja.Te va pinchando poco a poco hasta que el aire sale del todo, y tú te conviertes en un globito feo, deshinchado, vacío. Ya no oyes las cosas, solo oyes la voz amenazante de ese cabrón, penetrando de pleno en tu cerebro, y en tu corazón, que casi se va a salir del pecho. Solo te quedan fuerzas para mirar el reloj cada segundo que pasa, quieres salir de esa clase corriendo para derramar todas las lágrimas posibles que no sueltas delante de él. Eso sí que no, parecerías más débil aún. Le miras con odio, como intentándole transmitir que es un ser despreciable, que disfruta riéndose de los demás, y vuelves a preguntarte lo de antes.."Por qué yo?" Tú que a cada injusticia que ves te pones furios@, que a cada error lo corriges, que a cada vez que ves a una persona sufriendo no dudas en ayudarle..."¿Tan frágil eres? ¿Tan débil eres?" Te sientes humillad@, aunque piensas que una humillación no es una humillación si la persona no se siente asó. El problema es que tu sí lo sientes. No, no tienes esa autoestima aparente que todos creían que tenías.Tú tenías una autoestima en formación que ahora era cuando realmente estaba despegando del suelo. Ya hizo su intento de volar, pero se ve que ha fracasado, y va a ser ya casi imposible volver a forjarla: Ahora está en el inframundo. Llegas a tu casa, te duele todo el cuerpo, desatas tu furia contra tu pobre familia que no entiende como su niñ@ ha cambiado tanto en tan poco tiempo. Subes las escaleras, y de un portazo, entras en tu cuarto, te metes en la cama, y lloras, abrazando un cojín. Lloras pensando que tú no te mereces eso, que no te habías dado cuenta hasta ahora de cuanta razón tenía la gente, que esta sociedad es un mierda, y de que son todos unos cobardes, esa es la palbra ideal. Pensando todo esto, arrancas una hoja de tu libreta de Mates, y decides escribir...
"A VECES TE PREGUNTAS, ¿ Por qué a mí?:....."
Un beso, o mejor, un besazo con bigote.
fdo : .-B.